jueves, 18 de enero de 2018

"El poema puede inaugurar un acontecer histórico"

Jorge Labañino Legrá durante una lectura de poemas. Fot. Arnoldo Fdez.
Mi entrevistado nació en Baracoa. Hoy vive en Baire, tierra de mambises. Asegura que por la mística del lugar y la fuerza de atracción del sitio donde se produjo la primera carga al machete, estaba convocado a vivir en Baire antes de su nacimiento. 

Jorge Labañino Legrá (Puro) comenzó a escribir en Angola, durante los años (1988-1990). Escribía los libros que no podía leer allí, pero a la hora del regreso no tuvo en cuenta cargarlos. Si bien es cierto que no conserva ninguno, sin dudas que fueron las semillas de su exitosa carrera en las letras.

Puro es graduado de Educación Musical en el pedagógico Frank País García de Santiago de Cuba. Pertenece al grupo literario Café Bonaparte. Cuenta con varios libros publicados:  Oración del que traicionan, Rumor de Higuera, y luego de once años en silencio, nos regala Un cadáver ideal, poemario con el que ganó el premio José Manuel Poveda de poesía, que convoca la Editorial Oriente.


Alfredo Ballesteros Alfonso (ABA): ¿Cómo se vinculan en tu obra poesía y Dios?

Puro (P): Somos imagen y semejanza de Dios. En algún momento de nuestra historia extraviamos este privilegio, deformamos lo que en nosotros prometía ser pulposo. Nada me hace más apto para el verso que estar en contacto directo con la sensibilidad de Dios. Aunque su nombre no esté en cada texto mío, su mirada palpita allí, actúa en el dolor que expreso frente al desastre que siempre estamos protagonizando frente al mundo que nos fue dado. Mi obra se extiende en una constante disputa contra el lado oscuro de la racionalidad, Dios habló y se hizo la luz, el hombre pensó y lo sumergió todo en las tinieblas. Evado las zonas idílicas de lo humano. Siento que el poeta, como el profeta bíblico debe denunciar tanto las miserias de la plebe, como de los cortesanos.

ABA: Muchos coinciden en que tu poesía ha transitado de una construcción hermética a una cercana al habla popular?¿Qué hay de realidad en eso?

P: Todo ha dependido de la perspectiva que me ha dominado en el momento en que estoy escribiendo. Con mi primer libro, Oración del que traicionan, me sumergí a explorar las posibilidades creativas de la palabra. El poeta Reinaldo García Blanco, mentor mío por aquellos días, bromeaba diciendo que me encontraba en una etapa en que las palabras huían de mí pero yo las casaba con un fusil de repetición metafórica. Me propuse llevar la metáfora a su máxima potencia, de ahí la hermeticidad de aquellos primeros versos. Con Rumor de Higuera me posicioné conscientemente en otro estado mental, las palabras llegaban mansitas hasta mí, pero entonces lo que me preocupaba era descubrir hasta donde la poesía también capacitaba para el entendimiento. Se trataba de dar luz, de espantar las sombras de Hermes, de ir restándole protagonismo al artefacto metafórico. Disfruté mucho escribiéndolo, me sentí como un sabio dejando una herencia. Un Cadáver Ideal es ya un libro con un declarado interés por adentrarse en las ruinas sociales. Se fue armando despacio, con la paciencia de quien pretende extraer sumo de la piedra. El puente con el lector esta más despejado porque el impacto importante ahora llega por la vía de los contenidos, no por el artificio de la forma. Mantengo con Lezama la fe de que el poema puede inaugurar un acontecer histórico, Un Cadáver… equivale a ruido de machete desenvainado, todos tienen que oírlo clarito aunque nadie haya escuchado el toque de a degüello.

ABA: Eres de Baracoa. ¿Por qué fundaste una familia en Baire, tierra de mambises?


 P: Cosas del azar, de los dominios de Dios. Llegué a Baire como estudiante de cuarto año del Instituto Superior Pedagógico Frank País de Santiago de Cuba. Realizaba mi práctica docente en una de las escuelas para becarios que aquí se llamaron Bungos. Allí, entre un azuquín mal oliente, la madrugada y una conversación sobre mitos y leyendas griegas, terminé en el fondo de una cátedra acostado con la que ahora es mi esposa. Luego se produjo la seducción del lugar, la primera carga al machete al mando de Máximo Gómez, Florencio Salcedo tiritando de fiebre y recibiendo aquel mensaje, poético por más señas, que decía, “Ya reventó la hora”, es decir, la hora del alzamiento, Saturnino Lora arengando a las tropas insurrectas y a la población reunida en la plaza del pueblo, Jesús Rabí haciendo leyenda. Baire es un sitio de leyendas, con su mística. No elegí hacer mi familia aquí, en este pueblo existe suficiente fuerza de atracción como para haberme convocado desde antes de mi nacimiento.

ABA: La mayoría de tu tiempo creativo ha crecido cerca del poeta Eduard Encina ¿Existen puntos de coincidencia entre ustedes?

Libro ganador del Premio Oriente de poesía.
P: Nos retroalimentamos mutuamente, pero nuestro fuerte es la discrepancia. Discutimos constantemente sobre nuestra obra, nuestras lecturas, sobre política cultural. Nada ha sido más fértil que nunca coincidir en nuestros puntos de vista. Es un ejercicio fértil que impulsa obsesivamente a la búsqueda de nuevos datos, argumentos. A quien pase la vista sobre nuestros textos le saltará enseguida la disparidad. Eduard es un poeta bien armado, yo un músico frustrado que junta palabra a palabra para que se articule alguna cosa.

ABA: Poetas importantes han ganado el Premio Oriente. ¿Pudiera aceptarse como un síntoma de que has
llegado a un momento de consagración?.

P: De momento es síntoma de que mi obra pudiera entrar dentro de un circuito de promoción, que estará al alcance de lectores fuertes y otros no tan fuertes, que entrará en un espacio donde constantemente se está jerarquizando lo que se publica. Lo importante de momento es quitarme esta inmensa piedra de Sísifo que durante once años estuve cargando mientras trabajaba en el libro. Si no hubiese obtenido el Premio Oriente con Un Cadáver Ideal: ¿Cuántos años más estaría puliendo este pesado y descarnado Cadáver?

Puro asegura que junta palabras para articular versos, pero al decir de Eduard Encina: “su obra, ... se constituye en un elemento referencial de la poesía escrita en Santiago de Cuba … explora zonas de la realidad contemporánea, a veces, con tono filosófico, otras,  cercano al habla común… ha conquistado la aceptación de la crítica y del público lector”.

*Esta entrevista fue realizada antes del deceso de Eduard Encina, por eso nos referimos al poeta en presente.

Tomado del blog Caminante cubano.

miércoles, 17 de enero de 2018

Como un ave sin destino



Poeta  y autor de canciones.




















En el museo de la muerte
cuando todo está en silencio
se oyó el gemir de un ave
que dejó su nido hecho
se cayó la última estrella
que alumbraba nuestro cielo
lloró un niño
y se hizo viejo el recuerdo.
Cuando todo quedó en silencio
en el museo de la muerte
cayó la última estrella
que cantaba desde lejos
se ha visto llorar a un niño
que dejó su nido hecho
y quedaron en tu pelo
las cenizas y el recuerdo.

martes, 16 de enero de 2018

DESCONEXIÓN


Al Caracol de agua; abril 3 de 2014.

Por Osmar Barrios

Vivo conectado al mundo
ajeno estoy al reloj
voy publicando en mi blog
la realidad en un segundo
no crean que me confundo
ni que escribo quimeras
he pasado horas enteras
palpándolo con certeza
este país es cabeza
para zonas extranjeras.

Mi escritura no desplaza
la integridad del cubano
pero aparece un profano
que cualquier escrito  emplaza
diciendo que esta amenaza
un proceso de alto alcance
crea entonces un percance
buscando gloria infinita
y al actuar así me quita
de expresarme todo chance.

Basta de tanto tin tin
de hacer algo ya es la hora
emprendamos sin demora
una batalla hasta el fin
hagamos que en el confín
del planeta nos escuchen
logremos que todos luchen
por la verdad que se esconde
pues solo  será allí donde
los cobardes desembuchen. 

domingo, 14 de enero de 2018

Servicio especial contra alucinantes reguetones




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Día 9. Enero. 2018. Amanecimos esperando una guagua para irnos a la Asamblea X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), en Santiago. Al abordarla, un chofer con muchos años al timón nos recibió; debíamos sentarnos en la parte izquierda, porque aquello estaba en suspensión.  Salimos a la Carretera central y  colegas del vecino Tercer Frente y nosotros, entablamos una sabrosa conversación sobre el Carlos Manuel de Céspedes y el José Martí que debemos defender por razones de patria chica; símbolos mayores. Luego entró en las palabras el “Sonero improvisador de oriente”, el más grande de toda la isla y alguien contó una novela sobre un triángulo amoroso en las laderas de Filé. Muchos quedamos boquiabiertos. Si aquel reportero no habla, quizás nunca hubiéramos conocido algo así. Pensamos en el periodismo de Lino Betancourt, entusiasta defensor de esas historias.  Todo el viaje hasta Santiago, metidos en conversaciones picantes,  lúcidas. Al llegar, té y al teatro; “si lo hubiera imaginado”, fue la frase de un colega con el estómago apremiado de un desayunillo; así que brindamos con café y la Asamblea nos supo a bien. Al regreso, la misma guagua, el mismo chofer, pero ya no en suspensión la parte izquierda;  nos regamos por los asientos y  bajo el gris de la tarde y asomos de llovizna invernal, empezaron a sonar Los Latinos, con Ricardito a la cabeza; La Monumental, su voz líder, Arturo Clenton; parecía que habíamos regresado en el tiempo; buen gusto en la selección, todo muy cubano y las conversaciones sobre aquellas agrupaciones llenando plazas bailables,  condimentaron las palabras. Muchos aprendieron, otros sencillamente nos dedicamos a oír al chofer, su fascinación por una música que se había ido definitivamente, y que algunos en la guagua consideraban olvidada, o mejor, “chea”(atrasada), porque no estaba a la altura de los "Osmani García", Jacob Forever o sabe Dios cuánto tipo llegado al mercado,  con mucho dinero en el bolsillo y audiencias enloquecidas por letras y diseños rítmicos, que obligan a la locura del cuerpo, sin importar los pensamientos profundos. Tomé varias fotos del chofer, medio molesto no sabía mis razones; al bajarme, apreté su mano, incluso lo felicité, como mismo lo hicieron otros. No todos los días uno se monta en una guagua  conducida por David Torres Caturra, de la Base de Fletes de Santiago, servicio especial, Buscar B-114123, con más de treinta años de oficio y una cultura musical amplia, que privilegia lo cubano y resiste la embestida de la pseudocultura, cuando manda el más regio de los mercados alucinantes. Hombres como David, merecen señalarse, quizás son los pequeños héroes, vencedores en su guagua, de esos Goliat  que andan montados en  fantasmagóricos reguetones.

miércoles, 10 de enero de 2018

Angelito el boticario




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Llegó en los pinceles de un artista del Grupo Sirio, con residencia en La Habana, pero natural de Maffo. Su alias en el mundo de la plástica bautiza con creces un nombre: Adner Guevara (Renda).  

Renda me habló de su padre, hombre ejemplar, quizás no tan recordado  hoy, pero que merece un lugar en la memoria de Contramaestre, Maffo y Baire. Era uno de esos personajes imprescindibles.

Con dolor, habló del retrato al pastel que hizo del viejo; la posibilidad de donarlo a una institución pública donde sea reverenciado por sus aportes;  pero cuando  hicimos un itinerario mediante la palabra, en todos los casos nos asaltaba el temor de los posibles descuidos, el extravío del mismo, en fin, esas características tan propias de los pueblos, bajo la amnesia de los tiempos, sin preocupaciones por sus ancestros.

Con orgullo me dijo: Desde su juventud luchó por un mundo mejor y creyó en el internacionalismo. Hijo de puertorriqueño y cubana. En su sangre corría el sentimiento de liberación e integración latinoamericana”.

Renda aporta otros detalles interesantes: “A principios de la década del 50 sus relaciones con revolucionarios dominicanos le permitieron apoyar la lucha contra el tirano Leónidas Trujillo, integrándose al Movimiento Dominicano 27 de Febrero.

“Se relacionó con el escritor Juan I. Jiménez Grullón, quien escribió “Una Gestapo en América”, impresionante relato sobre la lucha de los dominicanos, prologado brillantemente por el cubano Raúl  Roa y su cubierta diseñada por el artista de la plástica Carlos Enríquez. La simpatía del escritor dominicano quedó grabada  en la dedicatoria: “Para Antonio Ángel Guevara, testimonio de mi simpatía”.

El personaje que nos ocupa en la crónica de hoy, también hizo vida revolucionaria en la antigua provincia de Oriente, según su hijo: “Desde principios de la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, se integró al Movimiento 26 de Julio, participando en el apoyo a los hechos del 30 de noviembre en Santiago de Cuba. Luchador clandestino. Prisionero de la dictadura en la cárcel de Bayamo, donde fue brutalmente torturado”.

Quizás algunos ya tienen el nombre popular con que se le conocía, otros, tal vez son acompañados por un ejército de incógnitas, pero este dato, puede dar la luz que nos lleve al final. Precisa Renda: “Guardo una foto de la que se considera primera bandera del 26 de julio izada públicamenteo frente a la Estación de la Policía de Contramaestre, el 20 de mayo de 1957. Fue colocada por Rodolfo Rodríguez y otros compañeros. Confeccionada y adquiridos los fondos para hacerla, por Orlando Pantoja y otros compatriotas demasiado anónimos para ser recordados hoy; fotografiada después de colocada, por mi padre Antonio Ángel Guevara, quien la publicó en la prensa de la región oriental”. ¿Pero cuál es la popularidad del personaje? dirán los más jóvenes; los que peinan canas asentirán lo que para ellos es evidente.

Renda aporta un dato nuevo para los primeros, de extraordinario valor en la historia del periodismo local: “Mi padre era corresponsal de prensa del periódico “El Crisol”. Guardo un recorte de una cobertura de la actividad del Día del Corresponsal en Baire, el 3 de agosto de 1949, donde está retratado junto a otros colegas. También conservo su carné, firmado por el director del periódico Julio C. González Rebull, el 24 de abril de 1950”.

Antonio Ángel tuvo una contribución destacada al movimiento insurreccional encabezado por Fidel Castro; según su hijo: “Subió en varias ocasiones a las montañas del III Frente en la Sierra Maestra, en acciones de apoyo al Ejército Rebelde, de lo cual conservo fotos; una de ellas tomada el 22 de febrero de 1958, donde aparecen en un campamento rebelde los norteamericanos Frederic Carter y Charles Edgard, junto a los cubanos Rubén Milán y Antonio Ángel Guevara”.

Guevara tuvo una valiosa participación en la Batalla de Maffo, antes, durante y después: “Integró el personal del Hospital Rebelde ubicado en el entonces poblado de Bijagual; atendió heridos; participó en la atención del dominicano Jiménez Moya.

“Al triunfar la Revolución quedó al frente del Hospitalito y la atención y traslado de los heridos. “Desempeñó varias responsabilidades: Comisionado (Alcalde) en Contramaestre y Vicepresidente del Comité de Rehabilitación y Reconstrucción de Maffo”.

Cuando el historiador Roberto Pérez Rivero escribió el libro, “Maffo”, lo utilizó como una fuente autorizada; así lo confirma la dedicatoria: “Es un placer hacerle llegar a sus manos este modesto presente; usted me impresionó mucho, porque me demostró que ama con pasión la historia de su pueblo, la que por cierto conoce muy bien. Muchas gracias.”

Pero, ¿quién es Antonio Ángel Guevara en la cultura popular? Sencillamente era conocido por un alias que lo hizo muy querido y popular: “Angelito el Boticario”, pues trabajó en varias farmacias de Maffo, Baire, Jiguaní y Contramaestre, en las cuales se desempeñó como Técnico de Laboratorio Farmacéutico (Boticario) hasta su jubilación.

De hombres anónimos como “Angelito el boticario” se hace la gran historia, esa que los vencedores escriben, pero que muchas veces se olvida, porque no hay periódicos para registrarlo, o los historiadores no se han interesado en escribir sus historias de vida.

Ojalá y  sirva esta crónica para despertar el interés de la Farmacia Piloto, quizás la de Maffo, Baire, Jiguaní, o tal vez nuestra emisora de radio, para darle el destino añorado por Renda, al retrato al pastel  que tiene como protagonista a su padre.

Galería con momentos importantes en la vida de "Angelito el boticario": 


Ser muy imaginativos y reinventar el periodismo que necesita Cuba



Fot. Juan Carlos Roque.

Así comencé mis palabras: 

HOY NO IBA A DECIR NADA EN LA ASAMBLEA X CONGRESO DE LA UPEC EN SANTIAGO DE CUBA, PERO PENSAMIENTOS INQUIETOS ME OBLIGARON A HACERLO: Muy preocupado por algo que se llama "herencia cultural", "mentalidad dogmática", "viejos esquemas"...

Todo eso en mis razonamientos compartidos públicamente. Habló un colega. Mucho ruido. Entonces trepé al caballo del pensamiento y hablé de generar un periodismo endógeno, nacido de las circunstancias locales; "territorializar el desarrollo del periodismo", desde un nuevo modelo descentralizado, más autonómico, capaz de generar un modelo de gestión económica sostenible, a partir del cobro de la publicidad, la creación de cooperativas no agropecuarias. Las utilidades generadas con eso, ponerlas en función del desarrollo del periodismo local en la esfera tecnológica, la  creación innovadora.

Basé mi intervención en una tetralogía clave: nuevas formas jurídicas, sociológicas, económicas e innovadoras. El periodismo que se hace en lo local necesita crearse modelos de gestión editorial y económica propia, capaces de funcionar sin ser excesivamente protegidos por el Estado de cara a los próximos años, si tenemos en cuenta que  cada vez más la red de emisoras de radio, canales de televisión y corresponsalías, es excesivamente cara sostenerla. Tenemos que crear las condiciones para cuando llegue ese momento, sobrevivir, poder nadar a contracorriente.

También fui claro cuando dije que tenemos la posibilidad ahora de crear nuevos perfiles profesionales, estructurarlos con sus funciones bien descritas; sus formas de pago, el acompañamiento jurídico que debe sostener eso.

Es un momento crucial del periodismo cubano donde  hace falta la mentalidad científica,  para luego dar paso a las formas de implementar resultados en término de políticas. Un error de interpretación(cuestiones hermenéuticas, filológicas), la herencia cultural simbólica, la mentalidad inmóvil; pueden ser factores  que aborten un momento donde la comunicación vertical abre camino a la horizontal y el desarrollo del periodismo cubano se plantea de abajo a arriba. Ojalá y el X Congreso de la Upec pueda profundizar ese cauce; dejarlo hacerse.

Mucha gente, todavía sin conciencia de lo que debe ser cambiado, se alarmó; pero la mayoría estuvo totalmente de acuerdo con la actualidad de mis ideas en los nuevos escenarios, si en verdad nuestro periodismo quiere adaptarse a los tiempos y sobrevivir  la  Revolución digital que con enorme fuerza nos inunda culturalmente. Necesitamos ser muy imaginativos; reinventar el periodismo que necesita Cuba, sin olvidar el cauce libertario y emancipador  que tenemos por raíz.

jueves, 28 de diciembre de 2017

¿Cuánto cuesta asar un puerco y una cena de fin de año en Cuba?



Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com  

Salí al patio de casa. Jueves. Casi mediodía. Cargué el radio de padre y  puse música.  Un vecino muy serio me dijo  desde su propiedad: “-¿No tienes luto?”. Ante sus palabras me asusté y bajé el volumen. Rió a toda carcajada: “-compadre es por el año viejo, apenas  quedan unas horas para enterrarlo”. También reí a boca tendida, pero otra pregunta suya sacudió mis bolsillos: “-¿Compraste el macho (cerdo) del 31?”. Sin pensarlo  respondí: ¿Con qué? De nuevo su risa asomó: “Compadre, pida prestado y no deje de comerse un machito;  uno no sabe si el año que viene para esta fecha, va a estar por aquí”. Pero mano, dije, ¿a cómo está un puerco de más de cien libras? “Fácil, -precisó-, aunque duro para el que vive del salario. A 12.50 y hasta 13, casi medio CUC”. Cojone, no hay quien pueda con eso compay; se me salió la frase,  olvidando el tono respetuoso con que siempre me comunico. Y si es de menos de 100, ¿cuánto? “Bueno, entre 10.50 y 11.00”. Calculé a vuelo de pájaro. Uno de 80 libras me saldría en unos $880, casi 25 cuc. Uhhhhhh, no da la cuenta y lancé al vecino una de 90 millas. Mano, mejor una comida tranquilo en casa según mis posibilidades, que el asado de un puerco del tamaño que sea. No voy ahí. A eso suma  ron, el más barato cuesta 57 pesos cubanos (CUP), si compras un par de botellas, ¿cuánto gastas? agrega arroz (5 CUP la libra), frijoles (20 CUP la libra), vianda (ñame a 5 CUP la libra, yuca a 2 CUP, plátano a 2:20 CUP), a ello ponle la ensalada: tomate, el más barato, 6 CUP, lechuga a 5 CUP y no digo las especias, porque me volvería loco. El asado del puerco funciona cuando la familia es grande y uno puede multarse solidariamente; asumir con ello el desafío de montar una cena de fin de año a todo motor. Lo otro es tener un familiar en la emigración que te de una mano,  o alguno en misión internacionalista. En el primero de los casos, te gira un dinerito, o te lo manda directo a casa con alguien y listo;  en el segundo, aparece la tarjeta mágica que lo puedo todo; con ella, el cielo, la luna, el mismo sol. Pero el cubano de a pie muchas veces no tiene a nadie en el extranjero, ni una de esas varitas para hacer magia y hacer que aparezca un cochino de más de cien libras o uno que valga la pena. Al terminar con el acoso de la fantasía llamada “asado del puerco”, mi vecino replicó con energía: “Pues mano, yo no tengo problemas con eso, mis dos hijos viven en la yuma y ya tengo  en el frío hasta las cervezas bucanero y cristal que nos vamos a tomar en casa, incluso hasta un brandy. A quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga”. Apagué el radio y volví al reino de las palabras, entonces salió esta crónica con la que me despido de ustedes hasta el 4 o el 5 de enero de 2018. Felicidades. Mucha salud y suerte en el Año Nuevo. Dios nos conceda el milagro de la vida y los sueños todavía por hacer. Felicidades a usted amor, que siempre ha estado incondicionalmente a mi lado. Besos azules.
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